Poesía y Canto
 
ÁGUILAS Y ESTRELLAS
 
De Marcelino Dávalos.

??????????????
Para Marcelino Dávalos.

¡Poeta del Anáhuac! ¡Poeta de la Raza! De
Las cuerdas de tu Lira Azteca brota un canto de amor por la Estirpe de Águilas. ¡Un canto de glorias a sus grandezas pasadas, a sus victorias de antaño……………..!


Que el eco de sus notas vibrantes, más so-
noras que el redoblar del “Teponaxtle”. Difunda una luz en los cerebros y levante a la cerviz del paria.


R. ÁVILA DE LA VEGA.
???????????????

El distinguido literato mexicano tuvo una nueva distinción para “TOHTLI”, proporcionán-
dole el prólogo de su bella e inspirada obra escénica a fin de que fuera el primero en insertar
en sus páginas, “TOHTLI” se honra en publicar
tan patriótica composición y dá las grácias a su
autor, a la vez que lo felicita cordialmente por
su nuevo y merecido triunfo.
La REDACCIÓN.

P R Ó L O G O

DECORACIÓN
Un girón de selva, vírgen, inhollado por plantas humanas desde hace siglos. Un tenue rayo de luna parece guiar al prólogo que surge, como una evocación, por entre la raigambre y juncos. Le caracteriza un noble azteca en traje de guerrero; parece venir fatigado de la lucha: tiene su arma rota y roto el chimalli; las plumas ráidas y mustias. Debe impresionar como el alma de su raza; como un ensueño de gloria y martirio.

EL PRÓLOGO
Del seno de las nieblas
a donde descendió mi estirpe de águilas,
vengo enchido de glorias y recuerdos
de grandezas derruídas….. ¡soy mi raza!

¿Dónde fueron las tribus
vencedoras un día del Anáhuac?
¿Ilhuicamina, el Flechador del cielo
y Netzahualcoyotl, dónde se hallan?

La heróica tribu azteca
cayó rendida en la contienda aciaga
y sobre su cadáver van errantes
sin redención ni porvenir los parias.

Fatal como un destino
vengo desde la niebla desolada
a rendir mi estirpe….. ¡ya no alienta!
¡No resta ni el recuerdo de la Patria!

¡No, no es esta mi estirpe!
No es de esta raza el que al sentir sus plantas
abrasarse, reía a sus verdugos…..!
¡Malinali! ¿qué hiciste de mi raza?
Han caído los templos y mis Dioses.
cayeron en sus aras;
el ahuehuetl, torciéndose de angustia
eleva al cielo las vetustas ramas
implorando por todos los caídos
sin redención, sin glorias y sin lágrimas,
la reivindicación de sus agravios
y el tributo fatal de su venganza…..

Una gota de sangre el dios maligno
al verter sobre Anáhuac,
engendró la traición; al extranjero
se unieron los Tlaxcaltecas y los Chalca,
y la Malinche hasta mi aduar les trajo…..


¡Oh raza de cabellos xochipalli
y pupila azulada:
para arrojarte de mis patrios lares
se alzará de la huesa funeraria
la estirpe muerta,
la de testa brava;
y al sonar del huehuetl y el teponaxtle
agitará sus armas de obsidiana
para arrancarte el corazón del pecho,
raza de ojos azules y tez blanca. . !

¡No arraigarán en suelo de mexica
tus pinos y mis palmas!
¡No dejarán mis águilas al buitre
hollar el pedestal de mis montañas,
ni tu sangre unirás, de mercaderes
a mi sangre de dioses que es sagrada;
raza de ojos azules,
pelambre rubia y epidermis blanca . . !

¡A ti, Malinche, que en la eterna sombra
de Mictlán te retuerces, a ti vayan
para siempre jamás los que a mi suelo
al extranjero llaman:
que sus hijo renieguen de su origen;
su madre misma, airada,
con mano propia se desgarre el vientre
que tal monstruo engendrara!

Fatal como un destino,
yo, el alma de mi raza;
yo, el fuego que en sus piras encendían.
Ánfora del rocío de sus lágrimas;
voluntad sacrosanta de mis dioses;
yo, el doliente recuerdo de su fama,
evocaré con mi plañir las sombras
pobladoras del bosque y las montañas. . .

(pausa dolorosa)

Raza sin abolengo
Surgida del cadáver de mi raza;
¿quieres que de tus ruinas y leyendas
Tenochtitlán renazca?
¡Al indio resucita!
¡Al indio que sí evoca de la Patria
el recuerdo sagrado,
sólo sabe de bosques que le talan
o girones de tierra que le roban.
¡Resucita esa raza
y del cadáver del azteca, surja
la redención del paria!
¡Devuélvele el terruño
Y en el terruño fundará la Patria!

¡Caballeros del sol! ¡tended el arco!
¡Caballeros leones! ¡presta el arma!
¡Tended el arco caballeros tigres
que en el Teocalli está encendida el ara
y vibren el huehuetl y el teponaxtle!
¡Requerid vuestras ondas, vuestras clavas
y unidos ofrendad al extranjero
nueva Otumba y en ella noche trágica!

Sólo unidos al indio
Los hijos de Cuauhtemoc y Cacama,
irán al templo de los dioses de oro
para arrancar con su arma de obsidiana
el corazón, al de azulados ojos,
pelambre rubia y epidermis blanca. . !

¡¡Huitzilopochtli!!
¡resucita el cadáver de mi raza
de Águilas hoscas y a la par bravías . . !
¡Salva a mis dioses y redime al paria . . !

MUTACION
 
 
 
    Mexican Aviaiton History 2012.

  Contacto: contacto@mexicanaviationhistory.com
  Diseño y Programación por: