Poesía y Canto
 
Francisco Sarabia
 
Piensa en Antonia Di Filippo antes de que EL CONQUISTADOR DEL CIELO caiga en las aguas del Río Potomac.

Washington D.C. —7 de Junio de 1039--. Consternación en todos los círculos ha provocado el accidente aéreo donde perdió la vida Francisco Sarabia. El joven piloto mexicano había despertado simpatías por su valor, su inteligencia y su sencillez. Entre los asistentes a los trabajos para rescatar su avión. El CONQUISTADOR DEL CIELO, de las aguas del Río Potomac, llamó la atención el llanto de una joven que respondía al nombre de Antonia Di Filippo, quien sujetaba el autógrafo que Sarabia firmó para ella antes de emprender el que iba a ser su último vuelo.


El siglo de Torreón, 9 de junio de 1939.


Partitura en el agua, aire para la escritura de los pájaros, un concilio de truenos reverbera en el cruce de caminos. Esta hoja en blanco, a la espera del golpe de la tinta, anhela una incisión, el signo que rescate tu mirada de manos del olvido. (La voz de la matraca tiene la vida eterna en ese nombre).


Celebremos el desfile triunfal,

el paso bajo el arco,

penetración del héroe

bajo las piernas de la ciudad,

pero hablemos también del ignorado inicio:

dejemos lugar en los anales

para ese ser, inicialmente oscuro,

que sueña lo que fragua,

que fragua lo que sueña.

Este metal se hunde

con más profundidad que tu mirada,

pero quiere ser ella.

Este punto metálico penetra

el papel y su origen.

Este metal te toca y te trastoca:

hará de tus sábanas banderas

pero nunca de paz.

Porque si no llegas nunca, ya has llegado:

la victoria comienza

en la declaración de guerra.


II
Rasga esta hoja la piel de mis falanges.

La troza tu mirada, gris como la lluvia

que una niña atesora en el frasco de perfume

de su pueblo fantasma.

La poesía es apostar las cartas a lo incierto,

elevar un avión, vencer al aire
y observar a la muerte cara a cara
y comprender la vida gota a gota
en el rotundo azul de las alturas.


III
Toco la puerta de la primavera,
como si mi mano
fuera prolongación de su textura
y la hiciera de nuevo.
Me quedo en ese umbral para decirle
que salga a recibirte.
para que aprenda a ser en tus pupilas.


IV
Si volviera, te traería un álbum de imágenes
que no hubiera nacido
si no fueras en mí este libro de horas
encrespadas y fuertes por tu aura.
"Qué milagro", dirías
sin saber de cierto
la inmensa verdad de esas palabras.
Te llevaría la niebla tendida en la testuz
de los venados de Leesburgh
que velaron tu infancia;
amarraría en tu cuello la cola de una ardilla
que escalaba un árbol
plantado por unos niños en memoria
de su padre, vecino del cielo para siempre;
te traería la pobreza de Alabama,
la sonrisa cortés de los vencidos,
la carcajada negra de una muchacha
que me servía cerveza mientras gozaba
el sonido espinoso y áspero de la palabra México.
Y te traería mi voz transfigurada,
tu presencia cada vez más necesaria,
pero eso no vendría en la maleta.
Encuéntralo en mis ojos.


V
Qué bueno haber mirado
ese mechón que cae sobre tus ojos
mientras afuera
estalla el corazón de las Jacarandas.
Qué bueno hubiera sido
volver a mirarte, decírtelo
con un lenguaje
igualmente nacido de mi boca.
Qué bueno
saberme por ti más vivo
mientras el avión
se desploma, angélico y vencido,
y es tu rostro
la última imagen que me llevo.

Autor. Vicente Quirarte.
Poeta, ensayista, traductor. México D.F. 1954.
(Poema aparecido en la revista Tierra Adentro en su número 124-125 de Octubre de 2003, Enero de 2004).




Francisco Sarabia Tinoco Frente al monoplano Gee Bee QED, CONQUISTADOR DEL CIELO.



Otra foto de Sarabia junto a su avión, el cuál muestra su peculiar decoración.


La muerte del ya héroe Francisco Sarabia, causó profunda conmoción en el pueblo mexicano, los periódicos se ocuparon profusamente del acontecimiento, por supuesto no faltaron los acostumbrados corridos como el que a continuación presentamos.

Francisco Sarabia.
Autor:
Intérpretes: Hermanas Padilla.

Del campo de Balbuena se fue hasta el firmamento.
Un pájaro de acero con rumbo a Nueva York.
Lidiando como el aire más rápido que el viento.
Segundos en las nubes la torre dijo adiós.
Y allá en la inmensa altura sin leer el pensamiento
Volaba tras la dicha de ser el vencedor.

Tan solo por la gloria de ver que su bandera
Flotara con orgullo allá en otra nación.
Sarabia atravesaba una larga cordillera
Volando como nunca lo hiciera otro aviador.
Y a veces desafiando a la muerte traicionera.
Cruzaba el horizonte rugiendo su motor.

En menos de doce horas de continuado vuelo.
Sarabia victorioso llegaba a Nueva York.
Intrépido piloto que al descender del cielo.
Le daba a nuestra patria con ello un grande honor.
Y nunca imaginaba que allá en extraño suelo
Su nave traicionaba su arrojo y su valor.

Así como Carranza siguió el mismo camino.
Igual en los laureles supieron conquistar.
Y fue la misma suerte que les marcó el destino.
La muerte por tu patria te habían de regresar.
Carranza halló su muerte en un rayo asesino.
Sarabia entre las aguas del Río Potomac.





Para saber más de este tema, puede usted visitar este Sitio Web donde hablan del vuelo de Sarabia y la emisión de un timbre postal.

http://www.smithsonianeducation.org/scitech/impacto/graphic/aviation/franciso.html
 
 
 
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