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El Primer Combate Aeronaval del Mundo.
Por: Manuel Ruiz Romero
Miembro Fundador de la Academia de Historia Aeronáutica de México.
 

Tuvo por escenario la Bahía de Topolobampo, México, en marzo de 1914.



El día 14 de abril de 1914, el capitán de ingenieros y piloto aviador Gustavo Salinas Camiña y el mecánico naval Teodoro Madariaga, desde un biplano G.L. Martin “Pusher” bombardearon el buque de guerra “Guerrero” obligándolo a abandonar su posición de batalla frente al cañonero “Tampico”, en lo que legítimamente debe considerarse, desde el punto de vista histórico, como el primer combate aeronaval del mundo.

Consideraciones preliminares.

En la historia de la Aeronáutica Mundial, pese a tratarse de una actividad dentro de la época contemporánea, suele ocurrir con demasiada frecuencia que determinados acontecimientos resulten conflictivos debido a reclamaciones que algunos países o historiadores hacen sobre si ésta o aquélla hazaña ocurrió “por primera vez en el mundo”.

En la historia aeronáutica la guerra en el aire es, a pesar de lo negativo que pueda tener toda acción bélica, interesante y hasta apasionante el estudiar a fondo algunos sucesos ocurridos por primera vez en el mundo por muy diversas razones. No debemos olvidar que de la utilización de la aviación con fines militares nacieron numerosos adelantos y que fue la aplicación militar la mejor promoción que recibió la aviación en general, entre otras razones por la aureola de romanticismo que tuvieron aquellas hazañas a cargo de personajes que se han granjeado un lugar en la Historia Universal.

México es un país que legítimamente reclama que determinados acontecimientos civiles unos, militares otros que fueron realizados en nuestro suelo “por primera vez en el mundo”.

Los orígenes de la aviación tienen en casi todo el mundo una gran similitud; los pioneros son jóvenes deportistas y aventureros que logran hacer posible el vuelo de los más pesados que el aire y, una vez que el hecho es una realidad indiscutible los gobiernos se percatan que desde el aire se observa y ataca muy bien y se destinaron recursos a su desarrollo y aplicación, llegando a tener uso casi exclusivamente militar, para luego definirse en sus dos ramas esenciales y cada una de ellas tomar un diferente camino para llegar a la imponente realidad de hoy.

Las primeras actividades militares tuvieron como objetivo emplear la aviación como “ojos de ejército”, como lógica continuación de lo que había ocurrido con globos y dirigibles y dando la razón al Duque de Wellington, vencedor de Napoleón en Waterloo, que había asegurado que “el general que sepa lo que ocurre al otro lado de la colina, ganará la batalla”.

Por otra parte y hablando de la posible aplicación de la aviación a las campañas militares, el general Ferdinand Foch, director de la Escuela de Guerra de Francia y luego comandante supremo de los ejércitos aliados en la Primera Guerra Mundial, al terminar una exhibición aérea exclamó: “todo esto es deporte”.

Primeras acciones bélicas.



Pero el mundo, para variar, estaba enfrascado en una serie de guerras que ofrecían grandes oportunidades para que el deporte dejara de serlo y los aviones se transformaran en excelentes medios de combate.

Durante la guerra de Tripolitania entre Italia Y Turquía por la posesión de Libia y el Dodecaneso (1911-1912) se registraron las primeras aplicaciones prácticas del avión como arma de guerra. Un cuerpo aéreo integrado por pilotos, dos aviones Blériot XI, tres Nieuport, dos biplanos Farman y dos Taube, al mando del Capitán Carlo Piazza fueron trasladados en tres barcos de transporte y desembarcados en Trípoli.

El 22 de octubre de 1911 el propio Piazza a bordo de un Blériot XI realizó una misión de observación sobre las líneas turcas. Al día siguiente el avión de Piazza tuvo un camarada en el aire pues el capitán Ricardo Moizo lo acompañó en un Nieuport también en un vuelo de reconocimiento. Les siguieron otros vuelos similares y lo que tenía que suceder ocurrió, pues el día 25 el avión del capitán Moizo aterrizó con 23 impactos de fusil por disparos hechos desde tierra.

Los italianos se tomaron muy seriamente su papel de adelantados en esta primera guerra aérea y el 28 de octubre el capitán Piazza dirigió desde su Blériot el fuego de la artillería de su ejército. El día 1° de noviembre siguiente el teniente Giulio Gavotti lanzó cuatro bombas Cipelli de dos kilogramos cada una sobre un campamento turco, volando un Taube a más de 800 metros sobre el terreno para no recibir los impactos de la fusilería enemiga. Pero los turcos se aprendieron bien la lección y el día 15 de diciembre emplearon la artillería para repeler el avión del teniente de navío Boberti que realizaba un vuelo de reconocimiento.

Ya en 1912, el 15 de enero, los italianos se apuntaron un nuevo tanto en algo que puede considerarse como la primera aplicación de la aviación en la guerra sicológica, al lanzar desde el aire impresos con propaganda coránica dirigida a los habitantes de Bengasi a los que invitaban a sacudirse el dominio turco.

El 31 de enero fue herido el capitán Carlo Montú. El 24 de febrero el capitán Piazza tomó desde el aire fotografías aéreas de los atrincheramientos enemigos. El 11 de junio el capitán Alberto Marengo realizó un bombardeo nocturno y el 10 de septiembre el capitán Moizo, que llegaría a general, fue apresado al verse obligado a aterrizar en territorio enemigo a causa de un paro de motor.

Sin duda alguna que todas estas acciones enumeradas ocurrieron por primera vez en el mundo ya que era la primera guerra en la que actuaba la aviación, al respecto no hay la menor duda. Esta especie de ensayo general tuvo tal impacto que permitió al mayor del ejército italiano Giulio Dohuet, luego famoso en todo el mundo por sus teorías sobre las aplicaciones tácticas y estratégicas de la aviación en la guerra, escribir que “desde lo alto se ve muy bien y se ataca muy bien. Para aprovechar al máximo estas ventajas es necesario el dominio del espacio aéreo”. Frase que mantiene plenamente su vigencia 94 años después.

Una vez comenzadas las aplicaciones militares de la aviación, éstas ya no pararán, por el contrario, irán creciendo conforme se obtienen ejemplares lecciones. Así, durante el transcurso de la Primera Guerra Balcánica (1912-1913) en la que Servia, Montenegro, Grecia y Bulgaria se unieron para combatir a los restos del Imperio Turco, los búlgaros tuvieron una unidad aérea formada por varios aviones franceses, alemanes e ingleses, de la que formó parte el técnico Francesco Santarini, técnico de la casa Vickers. De esta campaña han quedado registrados el bombardeo de las tropas turcas en Adrianápolis a cargo del teniente Radal Milkov, y el hundimiento de una cañonera turca que fue bombardeada desde aviones.

Durante la Segunda Guerra Balcánica (1913) en la que Bulgaria se tuvo que defender de la coalición formada por Grecia, Servia y Montenegro, los búlgaros emplearon nuevamente la aviación sin que quedaran registrados acontecimientos relevantes.

Decíamos que la aviación había llegado para quedarse en los ejércitos y esta afirmación vuelve a manifestarse en la Guerra del Rif que España emprende para pacificar las partidas rebeldes en la zona de su protectorado de Marruecos. El 13 de octubre de 1913 llegaron a Sania Ramel, un llano cercano a la ciudad de Tetuán, capital del protectorado, cuatro aviones Farman, cuatro Lohner y cuatro Nieuport, con pilotos y personal auxiliar, todos ellos al mando del capitán Alfredo Kindelán, que luego sería jefe de la aviación del bando nacionalista durante la Guerra Civil Española.

El primer vuelo de observación se efectuó el 3 de noviembre en que volaros tres aviones tripulados por el capitán Kindelán y los tenientes Olivé y Alonso. El día 5 efectuaron el primer bombardeo sobre posiciones enemigas utilizando granadas de mortero que lanzaban por la borda. Luego perfeccionaron la técnica y colocaron al avión un tubo que atravesaba el piso y cuando el objetivo quedaba en el campo visual dejaban caer la bomba.

El día 9 de noviembre el teniente piloto Julio Ríos y el capitán observador Manuel Barreiro resultaron heridos por balas de fusil, logrando regresar a su base y salvar el avión.

El 27 de julio de 1914 el Imperio Austro-Húngaro declaró la guerra a Servia, dando inicio a una terrible conflagración que al principio recibió el nombre de Gran Guerra Europea y terminó siendo la Primera Guerra Mundial.

Hasta aquí nos hemos referido a los acontecimientos militares en que intervino la aviación hasta llegar a una fecha inmediatamente posterior al combate aeronaval de Topolobampo para tratar de dejara caramente expuestos los hechos que pudieran afectar nuestra tesis de que dicho combate, efectuado en la Bahía de Topolobampo, Sinaloa, México. Fue el primero de su tipo en el mundo. Lo que ocurrió posteriormente, desde el punto de vista cronológico –cuestión fundamental en el tema que se trata- no puede afectar en nada nuestra tesis, pues la cronología no puede ser alterada al gusto de cada quien.


Avión Taube en un campamento italiano durante la Guerra de Tripolitania
(1911-1912) en la que se enfrentaron italianos y turcos.

Durante la primera guerra Balcánica en que Servia, Montenegro,
Gracia y Bulgaria se enfrentaron a los turcos, las tropas búlgaras contaron
con aviones que tuvieron varias acciones durante la campaña.


La Armada Mexicana.



Mientras ocurrían en diversos lugares del mundo los hechos relatados, México se encontraba inmerso en las luchas revolucionarias entre constitucionalistas y huertistas en busca del regreso a la legalidad constitucional.

Para el año de 1913 la fuerza naval mexicana estaba formada por dos escuadras, ubicadas cada una de ellas en nuestros dos grandes mares ribereños.

En el Golfo de México se encontraban los cañoneros “Zaragoza”, “Bravo” y “Veracruz”, el transporte artillado “Progreso” y el buque escuela "Yucatán".

En el Océano Pacífico la escuadra la componían los cañoneros "Tampico" y "Morelos", el transporte artillado "Guerrero" y los pontones "Oaxaca" y "Demócrata".

El "Tampico" fue construido en los astilleros Elizabeth de Estados Unidos. El casco era de acero/níquel, desplazaba 600 toneladas, tenia dos calderas Babcok & Wilcox y una velocidad de 10 millas ph. Sus medidas eran 41 metros de eslora, 6.7 metros de manga y 4.65 metros de puntal (1). El armamento lo formaban dos cañones Bethlen de 4”, seis piezas de tiro rápido de 57 mm y un tubo lanza torpedos que nunca fue usado. El “Tampico” y su gemelo el “Veracruz” salieron de Nueva York en mayo de 1904 al mando del capitán de Navío Manuel Azueta, con rumbo a Veracruz. En 1906 el “Tampico” fue destinado a la flota del Pacífico para lo cual debió hacer un viaje por el Océano Atlántico hasta Cabo de Hornos y de allí subir hacia Guaymas por el Pacífico, todo ello al mando del capitán José Servín.

El "Guerrero" fue construido en los astilleros Barrow de Liverpool, Gran Bretaña, desde donde navegó por el Atlántico al Pacífico, con escalas en Islas Canarias, Pernambuco, Buenos Aires, Punta Arenas, Talcahuano y Callao, para llegar a su base de Salina Cruz en Noviembre de 1905, al mando del capitán de navío Manuel Azueta. Tenía dos calderas y estaba armado con seis cañones Cannet de 100mm.

El “Morelos” era un cañonero construido en Italia, gemelo del “Bravo” y los pontones “Demócrata” y “Oaxaca” eran dos buques auxiliares destinados a transporte de implementos, abastecimientos y tropas.

Se enfrentan el "Tampico" y el "Guerrero".



Al adquirir fuerza la revolución constitucionalista contra el usurpador Victoriano Huerta, toda la escuadra del Pacífico fue enviada por mandato federal al Noroeste para apoyar las guarniciones de las ciudades costeras de la amenaza que suponían las tropas constitucionalistas que en Hermosillo había organizado el Coronel Álvaro Obregón. Esta situación permitía que dichas guarniciones pudieran ser abastecidas por mar de armamento y víveres sin mayor riesgo ya que los constitucionalistas no poseían barco alguno. Integraban esta fuerza naval los cañoneros "Tampico" y "Morelos", el transporte militar artillado "Guerrero" y los pontones "Oaxaca" y "Demócrata", cuyo mando ostentaba el capitán de navío Ignacio Torres que enarbolaba su insignia en el "Guerrero".

El 24 de febrero de 1914 la tripulación del cañonero "Tampico" desconoció a su capitán, el teniente Manuel Castellanos y se hizo del mando el teniente Hilario Rodríguez Malpica, que abandonó Guaymas y se pasó al bando constitucionalista fondeando en la Bahía de Topolobampo en espera de ordenes de Obregón.

Los barcos federales "Morelos", "Guerrero", "Oaxaca" y "Demócrata" al mando del capitán de navío Ignacio Torres, recibieron órdenes de impedir la salida del "Tampico" de su refugio, bloqueando su salida y atacarlo si se ofrecía la oportunidad. Ante esta situación de manifiesta inferioridad el capitán del "Tampico" únicamente se aventuró a realizar algunas breves escaramuzas con salidas de reconocimiento, en algunas de las cuales intercambió algunos cañonazos con los barcos enemigos, lo que fue suficiente para comprobar la superioridad del enemigo.

Cuando Obregón mandó a sus columnas iniciar el avance hacia Mazatlán, dejando sitiada la plaza de Guaymas, el "Morelos" recibió órdenes de reforzar a la guarnición del puerto mazatleco. Era el 31 de marzo de 1914. Al disminuir en un alto porcentaje las fuerzas que lo mantenían bloqueado, Rodríguez Malpica se atrevió con una arriesgada maniobra y salió de la bahía con el objeto de tratar de burlar al "Guerrero" y contribuir en alguna forma a apoyar las tropas constitucionalistas.

Ese día se entabló un encarnizado combate entre los dos barcos de guerra mexicanos. El “Guerrero”, que esperaba en mar abierto, se puso en marcha para enfrentarse al “Tampico” que, entre el Monte de las Gallinas y el Monte de San Carlos, enfiló la proa al canal a toda máquina y al llegar a la altura de Punta Copas y Punta Prieta comenzó a disparar el cañón de proa. Eran las 4.35 de la tarde y se produjo un intenso intercambio de artillería en el que los dos barcos emplearon sus cañones de mayor calibre y los ligeros. El combate se inclinaba a favor del “Tampico” que mantuvo a raya al “Guerrero” batiéndolo de metralla. La situación se ofrecía propicia para salir de la encerrona y Rodríguez Malpica intentó una maniobra audaz para salirse de la barra, cosa que de lograrse lo alejaría del enemigo pues era el más veloz de los barcos. Mas para evitar los bajos de la barra se acercó demasiado al "Guerrero", a menos de 2000 metros. Y la más poderosa artillería de éste logró varios impactos bajo la línea de flotación, alguno de los cuales atravesó al “Tampico” de lado a lado, por lo que el agua comenzó a entrar a diversos compartimentos. El heroico Malpica, que dirigía el combate desde el puente de mando gritando órdenes a los artilleros y a los maquinistas, al sentir el barco herido de muerte, no quiso exponer a sus hombres a hundirse con él lejos de la costa y ordenó retirada. Batiéndose solamente con el cañón de popa, el “Tampico” alcanzó la rada y después de rebasar Punta Copas y Punta Prieta encalló en los bajos fondos, quedando escorado de babor y ligeramente levantado de proa y con un solo cañón en condiciones de tiro.

El combate había sido terrible pues el "Guerrero" disparó 155 granadas de 100 mm y el Tampico 65 de 4" y 170 de 57 mm.

Durante la noche en el “Tampico” se trabajó intensamente tratando de tapar las vías de agua pues tenía 18 agujeros bajo la línea de flotación, cosa muy difícil de lograr. A la mañana siguiente, 1° de abril de 1914, los marineros del “Tampico” muertos en combate Fueron enterrados en Punta Copas.

El "Guerrero" tenía daños en buena parte de la amura de babor, toldillas, camarotes y macheros de babor, puente de mando y tres de sus seis cañones habían quedado fuera de servicio, pero mantenía toda su capacidad de maniobra y la potencia de sus calderas por lo que siguió vigilante frente a la barra.


El mecánico italiano Francesco Santarini, que trabajaba para la casa
Vickers de Inglaterra, regresa de la Primera Guerra de los Balcanes
En donde acompañó a los aviones búlgaros. Posteriormente vendría a México.

Aviones españoles recién llegados a Sania Ramel, Marruecos,
cercade Tetuán, en donde apoyaron a las tropas españolas durante la
Guerra del Riff (1913) (Enciclopedia de la Aviación Militar Española).
(Ediciones Quirós)


El avance de Obregón.



Regresemos al 1° de mayo de 1913 en que Álvaro Obregón, instalado en Empalme, se preparaba para atacar el puerto de Guaymas. La guarnición federal, al mando del general Miguel Gil, recibió 1500 hombres de refresco que llegaron a bordo de los barcos "Guerrero", "Morelos", "Tampico", "Oaxaca" y "Demócrata". Las fuerzas huertistas se prepararon para contraatacar a Obregón, hacerlo retroceder y apoderarse de Hermosillo. Pero este ejército a pesar de contar con artillería de campaña y el apoyo de los cañones de los barcos huertistas, fue derrotado por Obregón en Santa Rosa durante los combates efectuados los días 9, 10, 11, 12 de mayo de 1913.

Los huertistas regresaron a Guaymas donde nuevamente recibieron refuerzos con el general Pedro Ojeda, quien se hizo cargo del mando de la llamada División del Yaqui. Reunidos unos 6000 hombres apoyados por 20 ametralladoras pesadas, 16 cañones de grueso calibre y la artillería de los barcos surtos en el puerto, Ojeda organizó otro contraataque para enfrentar a Obregón, pero también fueron derrotados en Santa María en combates efectuados entre los días 21 y 26 de mayo.

Para aprovechar los efectos de estas victorias, Obregón ordenó la movilización general para atacar Guaymas, pero solamente consiguió estrechar el cerco de la plaza pues las tropas huertistas disponían para su defensa de varios fuertes que la protegían y eran prácticamente inexpugnables, contaban con numerosa artillería, municiones y hombres que eran constantemente abastecidos por mar. Ante la imposibilidad de tomar la plaza por asalto y contra todos los principios de las normas convencionales de la guerra, Obregón dejó sitiada Guaymas con fuerzas suficientes colocadas en buenas posiciones y ordenó el avance de sus tropas siguiendo hacia el sur hacia los demás puertos importantes del Pacífico. Con este plan Obregón logró mantener entretenidas cuantiosas tropas huertistas en la defensa de los puertos, mientras él con su columna iniciaba un avance incontenible hacia la Capital de la República en donde Huerta estaba muy debilitado por la dispersión de su ejército.

El 14 de septiembre el coronel Obregón llegó a El Fuerte, Sinaloa, en donde se encontró con Venustiano Carranza, primer jefe del Ejército Constitucionalista, que había cruzado la Sierra Madre desde Chihuahua para llegar hasta Hermosillo y conocer personalmente la situación del noroeste del país.

El 30 de septiembre, en Hermosillo, Venustiano Carranza nombró a Álvaro obregón General jefe del Cuerpo de Ejército del Noroeste. Mientras tanto, Benjamin Hill derrotó a Rivera en Los Mochis y Ramón F. Iturbe conquistó Topolobampo. Con Obregón de nuevo en primera fila se prepararon las columnas que habrían de atacar Culiacán. Para asistir a las tropas sitiadas en esta ciudad el "Morelos" desembarcó fuerzas en Altata que no pudieron impedir que el 14 de octubre cayera en manos constitucionalistas la capital de Sinaloa. Entretanto, siguiendo la táctica de Obregón de dejar tropas enemigas detenidas en la defensa de sus plazas, mandó poner sitio a Mazatlán.

El 26 de febrero de 1914 Venustiano Carranza abandonó Hermosillo con rumbo a Nogales, para regresar a Chihuahua y luego a Coahuila. Estando en Santa Ana despidiendo a Carranza, Obregón recibió un telegrama de Iturbe en que le comunicaba que el cañonero "Tampico" había abandonado el puerto de Guaymas y se había puesto del lado constitucionalista y se encontraba en Topolobampo desde el 1 de marzo en espera de órdenes.

El 15 de marzo Obregón inspeccionó en Guaymas las tropas que mantenían el sitio.

El 1° de abril el teniente Hilario Rodríguez Malpica envió a Obregón un parte Comunicándole la situación en que se encontraba el "Tampico" después del combate sostenido con el "Guerrero" un día antes. Obregón ordenó a Malpica que nadie abandonara el barco y le ofrecía ayuda para ponerlo a flote.

En Navojoa se incorporaron varias columnas a las fuerzas de Obregón que contribuyeron a apretar el cerco de Mazatlán y engrosaron las fuerzas que habrían de continuar hacia el sur, con rumbo a Guadalajara y México. Estas tropas incrementaron a las reunidas por Obregón cerca de Mazatlán en 10 cañones de grueso calibre, 10 ametralladoras pesadas y un avión, el biplano "Sonora" cuyo tripulante era el capitán Gustavo Salinas Camiña. Las columnas se pusieron en marcha el 13 de abril de 1914.


El cañonero "Tampico" de la flota del Pacífico que abandonó el bando huertista
y se pasó al constitucionalismo al mando del teniente Hilario Rodríguez Malpica.

El buque militar “Guerrero” que persiguió al “Tampico” hasta Topolobampo,
donde escenificaron dos violentos combates, en el segundo de los cuales tuvo que
abandonar la batalla por la intervención del biplano "Sonora" que lo bombardeó desde el aire


El Martin "Pusher".



Nuevamente debemos dar un salto atrás en el calendario y cambiar el escenario del relato. Uno de los pioneros de la aviación, diseñador, fabricante y piloto. Glenn Luther Martin nació en Macksberg, Iowa, en 1886 y desde niño se interesó por los experimentos de Chanutte y Langley. Se graduó como administrador de empresas en la Universidad Welesyan de Kansas.

En 1905 montó un taller en Los Ángeles en donde arreglaba bicicletas, motores y automóviles. Además tenía un espacio destinado a construir planeadores.

Después de muchas experiencias diseñó y construyó un biplano, equipado con un motor que movía una hélice impulsora que fue perfeccionando paulatinamente. El modelo tuvo éxito y fundó la Glenn Martin Compay, rentó una vieja Iglesia metodista en Santa Ana, California y contrató a tres ayudantes expertos que, andando el tiempo, serían extraordinariamente famosos en la aeronáutica mundial Lawrence T. Bell, Donald W. Douglas y James J. MacDonnell. Todos trabajaron en el perfeccionamiento del avión y resultó el modelo G.L. Martin "Pusher”, un biplano que se fabricaría de 1912 a 1914.

El G. L. Martin ‘Pusher” era un biplano construido con una estructura de aluminio, madera y bambú, revestimiento de tela. El motor era un Curtiss de 8 cilindros en V con potencia de 75 hp que iba colocado en la parte posterior de las alas y daba movimiento a una hélice impulsora. El piloto iba sentado delante del radiador del motor y al frente tenía los controles que se movían mediante la combinación de movimientos de un volante y unos pedales. Tenía un tren triciclo con dos ruedas situadas debajo del motor y una tercera colocada delante del piloto sobre la que se encontraba un plano de control lateral. Entre las dos alas, en sus extremos, llevaba dos alerones que permitían un excelente control en los virajes. EI asiento del piloto era lo suficientemente amplio para llevar a su lado a un acompañante.

El biplano “Sonora”.



Al iniciarse el movimiento armado en Sonora contra el gobierno ilegitimo de Victoriano Huerta, surgido de la traición que fue el epílogo de la Decena Trágica, el gobernador interino del estado Ignacio L. Pesqueira organizó las fuerzas de la entidad para prepararlas para la lucha armada, encontrándose entre sus mandos Álvaro Obregón, Benjamin C. Hill y Plutarco Elías Calles.

Entre los diversos enviados por los militares Sonorenses a conseguir armas a Estados Unidos estaban el Coronel Santiago Camberos y el capitán Joaquín Bauche Alcalde, quienes fueron a San Diego y Los Ángeles tratando de obtener ayuda financiera y armamento para la causa constitucionalista. En sus muchas gestiones Camberos y Bauche Alcalde conocieron a mister Van Griffith presidente del Aeroclub of California, quien los puso en contacto con el piloto francés Didier Masson que hacía un par de años había llegado de Francia, había dado exhibiciones en California y se había establecido en Balboa como instructor de la escuela de vuelo de Glenn Martin.

Además de contratar a Didier Masson como piloto, le proporcionaron dinero para que comprara un avión y personal necesario para su operación, lo pasara por la frontera y se incorporara a la campaña que se había iniciado contra el usurpador Huerta, que todo hacía presagiar que no sería breve. Masson se comprometió a hacerse cargo de comprar el avión más adecuado para lo cual recibió 5,000 dólares, las refacciones necesarias por 750 dólares y contratara un mecánico ayudante. El cobraría 300 dólares mensuales más bonificaciones de 50 dólares por cada vuelo de carácter militar y 250 por cada bombardeo.

Didier compró a su exjefe un aeroplano Martin "Pusher" equipado con un motor Curtiss de 75 hp, que podía llevar a dos personas y una carga adicional de 150 libras.

Como el gobierno norteamericano apoyaba a Huerta, se había decretado un embargo oficial sobre todo tipo de ayuda, muy especialmente la de armamento a los Constitucionalistas, lo que obligó a Masson a realizar las cosas a su manera.

Acompañado de su mecánico James Dean y de Joaquín Bauche Alcalde vivió una novelesca aventura para hacer pasar el avión por una frontera muy vigilada. El avión desarmado y sus refacciones fueron empacadas en cinco cajas de madera que se embarcaron en el Southern Pacific Railroad con destino a Tucson, donde llegaron todos los involucrados sin ningún problema. Las cajas fueron colocadas en una carreta tirada por cuatro mulas, guiada por un arriero y la caravana se dirigió hacia Nogales, donde estarían esperándolos Bauche Alcalde. Al acercarse a la zona fronteriza, en el Rancho Pick, fueron detenidos por un sheriff que se llevó a Nogales, Arizona, a Masson y Dean, mientras la carreta se quedó bajo la vigilancia de un agente cojo llamado Reuben Hawkins.

Bauche Alcalde tuvo noticias del incidente por lo que reunió un grupo de revolucionarios armados y durante la noche cruzó la frontera, rescató la carreta y con mulas, arriero y el agente del sheriff se internaron en México, instalándose en Nogales, Sonora. Masson y Dean fueron puestos en libertad y el 15 de mayo de 1913 estaban también en el Nogales mexicano.

De Inmediato ensamblaron el avión y el 16 salieron para Hermosillo en vuelo, siguiendo la vía del tren.

El puerto de Guaymas tenía una gran importancia estratégica por lo que Álvaro Obregón lo tenía sitiado desde varios meses con la intención de conquistarlo, pero el mando huertista atrincheró numerosa tropa en la plaza, que estaba protegida por dos fuertes estratégicos y prácticamente inexpugnables. La defensa contaba además con los barcos de la armada del Pacífico surtos en la bahía, desde donde hostigaban con su artillería a los constitucionalistas.

El avión Martin fue bautizado con el nombre de “Sonora” y con su personal se incorporó a las tropas de Obregón situadas en Estación Moreno, frente a Guaymas. Los primeros servicios prestados fueron vuelos de observación sobre la bahía y la vía del ferrocarril hacía el sur por si se enviaban refuerzos por este medio de transporte.

Masson decidió bombardear los barcos con dinamita por lo que dio instrucciones al personal de mantenimiento de ferrocarriles para que colocara en el avión unos soportes para llevar bombas. Dean construyó unos artefactos explosivos con dinamita y remaches de acero que pesaban unos 15 kilogramos cada uno.

El 31 de mayo de 1913 Didier Masson a los controles y Joaquín Bauche Alcalde de bombardeador, se hicieron al aire en el “Sonora” rumbo a la bahía. A unos 500 metros sobre los barcos hicieron varias pasadas lanzando cada vez una de las cuatro bombas que podían llevar. Ninguna dio en el blanco, ni siquiera explotaron. Sin embargo ellos quedaron a merced de la fusilería, aunque algunos marinos se lanzaron al agua ante la sorpresa de un impensable ataque aéreo. Los siguientes vuelos tampoco dieron resultado positivos pese a los cambios que se hicieron en las cargas de explosivos.

Masson se decepcionó y decidió regresar a Estados Unidos después de haber arreglado el avión tras un accidente. Cuando el 19 de agosto se incorporó a la División del Noroeste, al mando del ya general Álvaro Obregón, el capitán Gustavo Salinas, Masson decidió retrasar su regreso a Estados Unidos para dar instrucción a Salinas que era piloto aviador graduado en la Moisant y formó parte de la generación que recibió el nombre de "los cinco primeros".

Este breve entrenamiento era necesario porque el Martin “Pusher” era muy diferente al Blériot en el que Salinas había aprendido a volar en Estados Unidos en l9l 2. Por instrucciones directas de Álvaro Obregón el capitán de ingenieros Gustavo Salinas Camiña se hizo cargo del avión “Sonora” y tuvo de ayudante al mecánico naval Madariaga y Didier Masson regresó a Estados Unidos.


El piloto Didier Masson a los controles acompañado del mecánico James Dean,
quienes bombardearon a los barcos huertistas en Guaymas, sin resultado positivo.

Didier Masson da entrenamiento a Gustavo Salinas Camiña en el biplano
"Sonora". La fotografía está firmada en original por el propio Salinas Camiña.


De nuevo en combate.



El 1 4 de abril de 1914, muy temprano Obregón se presentó en Topolobampo y de inmediato se acercó al cañonero “Tampico” para conocer la situación en que se encontraba, así como las necesidades de su tripulación. Desde los cerros próximos lo Vieron escorado a unos 1 2 kilómetros del muelle y a otros ocho kilómetros pudieron observar que los barcos huertistas mantenían su vigilancia.

El jefe del Cuerpo de Ejército del Noroeste y su estado mayor abordaron una lancha con motor de gasolina y llegaron al cañonero que mandaba el teniente Hilario Rodríguez Malpica, quien, como marino de carrera al recibir la visita de su comandante en jefe ordenó izar el pabellón del cañonero en el palo mayor. Cuando el capitán Ignacio Torres, jefe de la armada huertista recibió en el “Guerrero” la novedad comprendió que un alto jefe se encontraba a bordo. ¿Quién, si no Obregón? De inmediato Torres comprendió que podía matar dos pájaros de un tiro: acabar de una vez con el "Tampico" y abatir a Obregón y probablemente a otros jefes constitucionalistas.

En el "Guerrero" se pusieron las calderas a todo vapor y se iniciaron las maniobras de aproximación para el ataque. Al percatarse de que el "Guerrero" iba sobre ellos con sus tres cañones útiles y toda su maniobrabilidad, el comandante del "Tampico” ordenó zafarrancho de combate y se tomaron todas las precauciones en un barco que solamente podía defenderse con el cañón de popa y carecía de la posibilidad de moverse.

El "Guerrero” comenzó a abrir fuego a una distancia amenazadora y el "Tampico" respondió también. La ventaja, sin duda alguna, era del barco huertista que con sus cañones de 100 mm. barría al cañonero constitucionalista. En el crítico momento en que se acortaban las distancias en forma que sería decisiva. Obregón y sus compañeros vieron una figura en movimiento en el cielo que desde tierra se acercaba a los barcos enzarzados en un definitivo combate. Era el biplano Martin "Pusher" bautizado "Sonora" tripulado por Gustavo Salinas Camiña, a quien acompañaba el mecánico naval Teodoro Madariaga.

Entre ambos habían hecho unas bombas rudimentarias con trozos de tubería en los que habían introducido varias granadas de mano y lo habían rodeado de cargas de dinamita. Una de las granadas tenía un cable sujeto al seguro del percutor: así, cuando el bombardeador iba a lanzar cada artefacto sobre los barcos, quitaba el cable y la bomba, al chocar contra cualquier superficie, estallaba al hacer explosión la granada y por simpatía, las otras y la dinamita. El tubo metálico y las granadas actuaban de metralla.

Con el objeto de asegurar el blanco evitando los efectos del ángulo de posición del avión en relación a la vertical, habían colocado el brazo de un candelabro como mira: al quedar en el campo visual el objetivo se dejaba caer una bomba.

Mientras el "Tampico" resueltamente respondía a los cañonazos del "Guerrero", el biplano sobresoló este y desde una altura de más de 500 metros fue lanzando sus bombas a cada pasada. Las bombas estallaban con gran estruendo levantando grandes cantidades de agua, haciendo más espectaculares las explosiones. El comandante del "Guerrero” ordenó al timonel maniobras de zig-zag para evitar que una bomba diera en el barco, entrara por la chimenea y lo que es peor, hiciera estallar las municiones que se encontraban en la cubierta listas para usarse en los cañones que disparaban sin cesar. Se trataba de una amenaza de la que no se tenía precedente alguno y por tanto, de un enorme efecto psicológico. En el "Guerrero" comenzó a cundir el pánico, mientras las bombas disparadas por el "Tampico" le entraban de lleno al ofrecer todo el costado en sus maniobras evasivas por las bombas aéreas.

Ante la crítica situación el comandante Ignacio Torres ordenó retirada y el "Guerrero" abandonó el campo alejándose hacia alta mar para evitar ser hostigado desde el aire y una vez en lugar seguro, medir los daños sufridos.

Culminada la hazaña de poner en fuga al "Guerrero", el biplano "Sonora" inició el vuelo de regreso a tierra. La intensa brisa que se había levantado zarandeaba al ligero aeroplano y por el tiempo mantenido en el aire se debía de haber consumido gran cantidad de combustible, por lo que Obregón ordenó que la lancha a motor se dirigiera a auxiliar a los aviadores en caso de un acuatizaje forzoso. No fue necesario pues Salinas y Madariaga pudieron llegar a tierra felizmente.

Libre del "Guerrero" los marinos del "Tampico" se pusieron a trabajar en la reparación de los daños contando ya con material y herramienta que había hecho llegar Obregón procedente de los talleres ferroviarios y de un ingenio azucarero, así como personal mecánico.

Don Venustiano Carranza recibió el siguiente telegrama.

"Topolobampo. Abril 14 de 19I4. Primer Jefe del E. C. Chihuahua. Hónrome comunicar a usted que me he sentido orgulloso al presenciar hoy el vuelo llevado a cabo por el intrépido Capitán Gustavo Salinas, acompañado del primer maquinista del “Tampico", señor Madariaga quienes permanecieron más de hora y media a cuatro mil pies de altitud lanzando bombas sobre el "Guerrero". Espero que obtendremos magnífico éxito contando con oficiales que saben despreciar la vida cuando se trata de la Patria. Felicito a usted por tener a su lado a esta clase de hombres. Respetuosamente.- El general en jefe Álvaro Obregón".


El joven Gustavo Salinas, capitán de ingenieros, que formaba parte del
estado mayor de Venustiano Carranza y se quedó con El Cuerpo de
Ejército del Noroeste como piloto del biplano "Sonora".

El biplano "Sonora" en Estación Ortiz donde fue embarcado en el Ferrocarril para seguir a las columnas constitucionalistas que mandaba El general Álvaro Obregón.


Consecuencias.



El combate aeronaval de Topolobampo significó el debilitamiento de las fuerzas huertistas al combinarse la pérdida del "Tampico" que se pasó a la causa constitucionalista lo que obligó a dividir su fuerza naval en dos. El exitoso bombardeo aéreo del "Guerrero", obligándolo a levantar el campo de batalla frente al "Tampico" significó para los huertistas la aparición de un peligro para el que no había defensa alguna y la elevación de la moral de los constitucionalistas en un momento muy necesario.

Al reducirse la hegemonía naval las plazas sitiadas por Obregón, éstas dejaron de recibir importante ayuda y el temor al avión obligó a los barcos a situarse en posiciones más alejadas de la costa. Con estas circunstancias a su favor, Obregón pudo disponer de mayores tropas para proseguir su avance hacia la ciudad de México, dejando atrás a un enemigo que ya no significaba peligro, como lo demuestra el hecho de que las plazas de Guaymas y Mazatlán tuvieron que rendirse cuando ya Obregón había tomado Guadalajara y se encontraba a las puertas de la Capital de la Republica, casi indefensa.

Finalmente, la batalla de Topolobampo es un hito en la historia de la aviación mexicana pues fue, sin duda alguna, el primer combate aeronaval del mundo.

Punto final.



Como queda demostrado en los preámbulos de este trabajo, el de Topolobampo no fue el primer bombardeo aéreo del mundo ni fue el primer ataque aéreo a una embarcación de guerra. Estos hechos tuvieron antecedentes en las diversas guerras enumeradas.

Sin embargo, nos asiste la razón al asegurar que fue el primer combate aeronaval del mundo pues no hay ningún antecedente sobre el hecho de que la intervención de un avión con sus bombas decidiera el resultado de un combate entre dos barcos que estaban cruzando entre sí mortales cañonazos.

La historia aeronáutica oficial de la Gran Bretaña señala que la primera batalla aeronaval se efectuó en Cruxhaven, cuando barcos y aviones británicos atacaron una base de dirigibles alemanes. Independientemente de que no hubo resultado alguno para ningún bando porque los alemanes no fueron sorprendidos, aquel conato de batalla se efectuó la noche de Navidad (24 de diciembre) del año 1914, en plena Primera Guerra Mundial. Este acontecimiento, al que hace una larga referencia el mariscal del aire de la RAF Sir Roben Saundby, en su libro “Tiempos heroicos de la aviación” (citado en la bibliografía que se adjunta está claro que ocurrió ocho meses después de la batalla de Topolobampo y en Historia, el primero es únicamente una cuestión de cronología.


NOTA QE PIE DE PÁGINA:

1 Términos navales para hacer referencia, respectivamente, a la longitud de un bote, a su anchura máxima y a la altura de su casco.


Recreación artística del bombardeo hecho por el biplano “Sonora”
Sobre el barco huertista “Guerrero” que combatía con el “Tampico”
(Cecilia Lazzeri)


BIBLIOGRAFIA:



Diccionarios y Enciclopedias:

---Enciclopedia de Aviación y Astronáutica. (8 volúmenes) Editorial Garriga. Barcelona, España, 1972. (Biblioteca del autor). ---Enciclopedia de la Aviación Militar Española. Quirós Ediciones. Valladolid, España, 2000. Volumen 1. Capítulo; Desde los orígenes hasta 1919. Por José Warleta Carrillo. (Biblioteca del autor).

Libros:

---Barragán Rodríguez, Juan. Historia del Ejército y de la Revolución Constitucionalista. Instituto de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. México, D.F., México, 1985. (Biblioteca del autor).
---Bonilla, Juan de Dios. Historia Marítima de México. (Biblioteca Nacional).
---Gordon, Arthur. Historia de la Navegación Aérea. Editorial Labor, Barcelona, 1968. (Biblioteca del autor).
---Llaugé, Félix. Historia Mundial de la Aviación de Guerra. Editorial del Vecchi. Barcelona, España. 1973. (Biblioteca del autor).
---Obregón, Álvaro. Ocho mil kilómetros en Campaña. Fondo de Cultura Económica. México, D.F. 1959. (Biblioteca del autor).
---Petit, Edmond. Historia de la Aviación Mundial. Ediciones Punto Fijo. Barcelona, 1967. (Biblioteca del autor).
---Ruiz Romero, Manuel. Grandes vuelos de la Aviación Mexicana. Edición del autor. México, D.F.1996. (Biblioteca del autor).
---Ruiz Romero, Manuel. La aviación durante la Revolución Mexicana. Soporte Aeronáutico, S.A. de C.V. México, D.F. 1988. (Biblioteca del autor).
---Saundby, Sir Robert. Tiempos Heroicos de la Aviación. (Biblioteca del autor).
---Taylor, Lawrence. La Gran Aventura en México. (2 tomos). CONACULTA, México, 1993. (Biblioteca del autor).


Artículos en revistas.

---Aeroplano. N° 6, marzo de 1989. Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire. Págs. 27/28/29. Topolobampo: el primer combate aeronaval de la Historia. Por Emilio Herrera Alonso. (Hemeroteca del autor).
---Aviation History. Septiembre 1998. Pioneering Air Sea Engagement. Págs. 22/28. Por David H. Grover. (Hemeroteca del autor).
---Aviation History. Septiembre 1998. Pág. 26. Air Attack over the Dardanelles. Por John Guttman. (Hemeroteca del autor).


Periódicos.

---El Diario. México, D.F., 12 de abril de 1914. Combate naval entre el “Guerrero” y el rebelde “Tampico”. (Hemeroteca Nacional).
 
 
 
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